Independencia de Guayaquil
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Independencia de Guayaquil
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![]() Columna a los próceres del 9 de octubre en la Plaza del Centenario de la ciudad de Guayaquil. |
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Fecha
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9 de
octubre de 1820
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Lugar
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Resultado
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Emancipación
de la ciudad de Guayaquil.
Inicio de la Guerra de Independencia de Ecuador. |
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Beligerantes
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La independencia
de la ciudad de Guayaquil fue un proceso independentista que
tuvo lugar el 9 de octubre de 1820, con el propósito de
romper los lazos coloniales que existían entre el territorio de la Provincia de Guayaquil y el Imperio
español, y que dio paso al surgimiento de la Provincia Libre de Guayaquil. La
independencia de Guayaquil marcó el comienzo de la guerra de independencia de
la Real Audiencia de Quito como parte de
las guerras emancipadoras de
Hispanoamérica. Entre los factores más influyentes para su
desencadenamiento se puede determinar la voluntad de los criollos,
los cuales ya poseían un alto estatus social y económico, de obtener el poder
político.
Cuando Sucre llegó a Guayaquil, ecuatorianos de
las regiones Interandina y Litoral, granadinos de Venezuela, Colombia y
españoles adeptos a la causa conformaron el ejército libertador.
En la historiografía tradicional ecuatoriana se
ha querido ver como precedentes de la independencia de la ciudad a varias
sublevaciones populares como la "Crisis de las Alcabalas"
en 1592 o
la "Rebelión de los Estancos" en 1765, si bien realmente
tienen muy poco que ver con reclamaciones independentistas de España. El primer
levantamiento pidiendo un gobierno criollo en la Real Audiencia de Quito fue el 10 de agosto de 1809, impulsada entre
ciertos sectores ilustrados de la población quiteña por las ideas del prócer Eugenio
Espejo. Tradicionalmente se conoce a este acontecimiento como el
"Primer Grito de Independencia", sin embargo, los dirigentes de la
causa jamás hablaron claramente de independencia sino de más autonomía política
con respecto a la metrópoli y a la capital del virreinato. De hecho juraron fidelidad al
rey Fernando VII, oponiéndose así a la
invasión que por aquel tiempo estaba sufriendo España por parte las tropas
francesas de Napoleón y a la proclamación deJosé
Bonaparte como nuevo rey. Las tropas enviadas por el virrey del
Perú, José Fernando de Abascal y Sousa,
del que dependía por entonces la Real Audiencia de Quito, acabaron con la
resistencia popular el 8 de
noviembre de 1810.
Otras de las causas que influyeron notablemente
en la independencia de Guayaquil fueron las campañas emancipadoras de la región
norte de Sudamérica, lideradas por Simón Bolívar. Estos sucesos debilitaron las
fuerzas españolas de la Audiencia de Quito.
Entre los personajes destacados de la revolución
independentista se encuentran el Dr. José Joaquín de Olmedo, el prócer José de Antepara y el general José de Villamil entre otros.
Índice
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Antecedentes[editar]
Primeras sublevaciones en la Real Audiencia de Quito[editar]
En la época colonial existieron diversas
rebeliones en contra del régimen español. En la Real Audiencia de Quito se produjo
entre julio de 1592y abril de 1593 la Crisis de las Alcabalas que
dio como resultado el enfrentamiento entre criollos,
apoyados por los cabildos, y la Corona, quienes defendían los intereses de la
audiencia. La razón principal de estos sucesos se debe a los impuestos de
alcabala que se imponían a todo el Virreinato del Perú para los criollos,
exonerando a los indígenas. Los motivos de estos impuestos se fundamentan en
las costosas guerras que mantenía España en
el norte de Europa.1 Los
disturbios desembocaron en enfrentamientos violentos que fueron controlados por
medio de una tropa enviada por el Virrey del
Perú. Como consecuencia de estos levantamientos, se sancionó al
cabildo y se le disminuyó la autonomía de la cual había gozado la ciudad de Quito.2
Los cambios políticos, administrativos y
económicos de la Audiencia, que establecieron los españoles en 1765, provocó un nuevo
enfrentamiento entre criollos y chapetones conocido como la Rebelión de los Estancos.
El propósito de esta sublevación fue el favoritismo del pueblo hacia el retorno
de un gobierno descentralizado implantado con anterioridad por los monarcas
españoles de la Casa de Austria y los primeros de la Casa de
Borbón, con la cuota de participación que tenían los sectores
locales en las decisiones estatales. El rey de EspañaFelipe V, por medio de una ordenanza,
estatizaba la producción y la distribución de aguardiente,
los rebeldes protestaban porque la venta de este producto había sido
establecida como libre en 1738.3 Este
hecho fortaleció el poder que poseía la élite criolla.4
Idealismo revolucionario y factores internacionales[editar]
Napoleón
en su trono imperial, por Jean Auguste Dominique Ingres, 1806.
Las ideas revolucionarias en contra del colonialismo europeo en las Américas empezaron
a tomar forma tras las luchas independentistas de las Trece
Colonias, con lo cual el Imperio británico tuvo que soportar una
revolución que inició en 1775 con la formación de ejércitos continentales
liderados porGeorge Washington, y se prolongó hasta 1783, incluso después de
la Declaración
de Independencia de los Estados Unidos en 1776. La victoria
independentista estadounidense tuvo consecuencias que no solo afectaron a los
demás países americanos, sino que tuvo repercusiones en el propio continente
europeo, en donde, la mayoría de países mantenían rivalidades históricas,
económicas, y militares. De hecho, varios otros imperios europeos aportaron
económica y militarmente a los revolucionarios norteamericanos con el objetivo
de debilitar las fuerzas británicas, generando con ello su desestabilización a
nivel internacional como potencia.
En América Latina, especialmente en las colonias
españolas, la figura de Napoleón Bonaparte fue fundamental. En 1808, las fuerzas
francesas napoleónicas invadieron España,
con la firme decisión de ocupar la península Ibérica y así de este modo
consolidar la formación del Primer Imperio Francés. Con el paso del
tiempo, el rey Carlos IV fue obligado a abdicar en la
ciudad de Bayona a favor de su hijo, Fernando VII.
El rey Fernando VII también abdicó casi
inmediatamente, con lo que Napoleón Bonaparte nombró a su hermano, José
Bonaparte, como rey de España y quedó manifestado el Estatuto de Bayona la cual reconocía la
autonomía de las provincias americanas del dominio español y sus pretensiones
de reinar sobre aquellos inmensos territorios cuyos habitantes nunca quisieron
aceptar los planes y designios del emperador, son elementos básicos para entender
los movimientos de emancipación.
La rebelión quiteña[editar]
El doctor Eugenio
Espejo empezó a inculcar los primeros sentimientos
independentistas en la sociedad criolla quiteña, con publicaciones como "El Nuevo Luciano de Quito" y
posteriormente con la creación del diario "Primicias de la cultura de Quito". Fue perseguido por las
autoridades españolas y varias veces encarcelado. Una de las personas más
influenciadas por Espejo fue Juan Pío Montúfar, II marqués de Selva Alegre, quien en
conjunto con varios otros ilustrados quiteños
como Juan de Dios Morales y Manuel Rodríguez de Quiroga,
planearon el derrocamiento del presidente de la audiencia, Manuel de Urriés, I conde de Ruiz de Castilla, con la excusa
de imitar el comportamiento que el pueblo español estaba teniendo por aquel
entonces rechazando a las autoridades que habían tomado partido por la nueva
administración francesa y constituyéndose en juntas soberanas fieles a Fernando
VII.2
La revolución quiteña se dio el 10 de agosto de 1809 con la
instalación de la Junta Soberana de Quito que fue presidida por el Marqués de
Selva Alegre y que reconocía como única autoridad legítima al Rey Fernando VII.
Muchos ecuatorianos aún celebran a la revuelta del 10 de agosto de 1809 como el
día de la independencia del Ecuador pero, debido al claro reconocimiento del
Rey de España como único soberano, a quien invitaban a gobernar desde Quito,
queda claro que fue un intento de golpe de estado pero, de ninguna manera,
declaración de independencia alguna. La Junta Soberana duró apenas 72 días en
funciones, luego de los cuales el conde de Ruiz de Castilla retomó el
cargo de presidente de la Real Audiencia.
Los organizadores de la revolución del 10 de
agosto fueron encarcelados y enjuiciados. Como medida de pacificación de la
región, se enviaron tropas limeñas comandadas por Manuel de Arredondo, las
mismas que se apostaron en la ciudad. Como consecuencia de la ocupación militar
y por temor a una sentencia de muerte de los criollos juntistas, se organizó la
liberación de éstos y la reacción popular contra las tropas de ocupación, la
misma que tuvo lugar el 2 de agosto de 1810. La revuelta fue repelida
brutalmente por las tropas limeñas y culminó con el asesinato de 300 personas
aproximadamente, número equivalente al 1% de la población de la ciudad en la
época.
Como consecuencia de estos acontecimientos, y
con la llegada de Carlos Montúfar, Comisionado Regio de la Junta Central, se
estableció una segunda Junta Soberana que en virtud de los acontecimientos
suscitados en otros territorios de la América española proclamó la independencia
de la metrópoli y convocó a un Congreso Constituyente que estableció la
creación del Estado de Quito, la Independencia de la metrópoli española el 11
de diciembre de 1811 y expidió la Constitución del Estado de Quito el 15 de
febrero de 1812.
Sin embargo, el Estado de Quito tuvo una
existencia efímera, dado que las tropas virreinales llegadas de Lima al mando
de Toribio Montes, fueron derrotando progresivamente a los ejércitos quiteños,
hasta conquistar la ciudad del 8 de noviembre de 1812. La victoria realista se
consumó el 1 de diciembre de 1812 en la ciudad de Ibarra,
con lo que culminó el proyecto autonomista de los criollos quiteños.
Inicios de la guerra de independencia
hispanoamericana[editar]
A medida que España se
debilitaba a causa de las guerras en Europa, desde 1808 comenzaron los
conflictos en toda América del
Sur. En México se originó la crisis política de 1808 y
en Montevideo,
al igual que varios otros lugares posteriormente, se crearon juntas designadas
de autogobierno, originándose así las guerras de independencia
hispanoamericanas.5
Entre los líderes independentistas, también
llamados libertadores, se
encuentran la mayor parte de los "padres
de la patria" de los países hispanoamericanos, como Simón Bolívar, José de San Martín, José Artigas, Francisco de Paula Santander, Bernardo O'Higgins, Antonio José de Sucre, Miguel
Hidalgo y José María Morelos, entre otros.
Bolívar, uno de los más destacados líderes de la
emancipación sudamericana, empezó las guerras de independencia en la Capitanía General de Venezuela extendiéndose
también hasta el Virreinato de Nueva Granada. Entre sus más
destacadas hazañas esta la Campaña Admirable y su paso por Jamaica y Haití.
Ya en 1818,
la situación del Ejército español en Venezuela se
hizo insostenible y varios generales españoles se vieron obligados a retirar
algunas de sus fuerzas de la Nueva Granada para intentar contener
a Bolívar. Para entonces la situación política y militar era lo bastante buena
como para pensar en la organización de un Estado y así fue como se instaló
hacia el año 1819 el Supremo Congreso de la República en Angostura.
La proclamación del nacimiento de la Gran Colombia y
la presencia de los ejércitos independentista cerca de sus fronteras, hicieron
que las fuerzas realistas en la Real Audiencia de Quito se
movilizaran y quedaran desprotegidos varios sectores. Seguido de esto estalló
el 25 de julio de 1819 laBatalla del Pantano de Vargas y el 7 de agosto de 1819 la Batalla de Boyacá que resultó en una gran
victoria para Bolívar y el ejército revolucionario.
A raíz de esto la atención militar de la
Presidencia de Quito se centraría en controlar las fronteras del norte.
Inicios
de la campaña[editar]
La Fragua de Vulcano[editar]
Uno de los precursores de la independencia
guayaquileña fue José María de la Concepción de Antepara y Arenaza quién,
después de vivir en Europa y socializar con grandes personajes con ideales
independentistas como Francisco de Miranda, volvió a la ciudad
de Guayaquil en
el año de 1814 y
rápidamente entabló amistades con partidarios de la emancipación como José de Villamil y José Joaquín de Olmedo.
León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi, de
origen venezolano, pertenecían al Batallón Numancia pero por sus ideales a
favor de las revoluciones emancipadoras fueron expulsados y enviados a su
tierra natal.6 El
barco, que tenía por destino desembarcar en Venezuela,
arribó a Guayaquil y permaneció allí por varias semanas, tiempo en el cual los
militares conocieron a varios líderes de la idea de independizar a la provincia
de Guayaquil.7
El 1 de octubre de 1820, Villamil y Antepara
visitan la casa de Pedro Morlás, y luego de una conversación en la cual exponen
sus ideales, Isabela Morlás, hija del anfitrión, propone la organización de un
baile, a lo cual acceden y este sería organizado por doña Ana Garaycoa de
Villamil, esposa de José de Villamil.7 Tanto
Antepara como Villamil vieron al pedido de la joven como el pretexto perfecto
para lograr lo que con toda seguridad darle forma a una revolución que
acabe con dependencia de España, es por ello que invitan a varios personajes que
compartían los ideales independentistas de ellos, incluyendo a José Joaquín de
Olmedo, Gregorio Escobedo, el doctor Luis Fernando
Vivero, Francisco de Paula Lavayen, José Rivas,
Manuel de Fajardo, José Correa y los venezolanos Febres Cordero, Urdaneta y
Letamendi.8 9
En la noche del domingo 1 de octubre y
luego de iniciada la reunión a la cual fueron invitadas las familias más
prestigiosas de la ciudad, el anfitrión José de Villamil reunió a los invitados
que él y Antepara consideraban vitales para el
triunfo de la emancipación. Aquella reunión se la conocería como la "Fragua de Vulcano" y es la noche
en la cual se comenzó a diseñar el plan de asalto a varios cuarteles realistas.7
Organización y planificación[editar]
El lunes 2 de octubre se
reúnen por la tarde en casa de Villamil tanto Escobedo como Peña, los cuales
eran líderes de los batallones "Granaderos
de Reserva" y "Milicias"
respectivamente, quienes ratificaron su adhesión a la causa independentista.
Más allá de cuando veían muy difícil sus tentativas de plegar a favor de la
causa a los soldados del "Escuadrón
de Artillería" y los del batallón de caballería "Daule", pues sus jefes eran
españoles, no descartaron la posibilidad de convencer a sus integrantes,
mediante la intervención de los sargentos Álvarez
Vargas y Pavón, simpatizantes de la causa.10
Por otro lado se buscó un líder para la
revolución, para lo cual se propuso primero al coronel Jacinto
Bejarano y luego al teniente coronel José Carbo y Unzueta, sin
embargo, se pensó posteriormente en José Joaquín de Olmedo. Descartando a los
dos primeros por diversas y justificadas razones y se comisionó a Villamil para
que visite a Olmedo.
Al día siguiente, el martes 3 de octubre,
después de la visita que Villamil hizo a la casa de Olmedo y de la propuesta de
liderazgo del movimiento, Olmedo declinó este encargo, señalando que ese puesto
debía ser ocupado por un hombre de armas, y siendo él un poeta poco podría
aportar. Sin embargo, dejó claramente su simpatía total con la revolución y su
disposición a ayudar en todo lo que sea necesario. En una nueva reunión con
Villamil se pensó en el coronel Rafael Ximena,
quien sería consultado por Villamil al otro día.
Sin embargo, el miércoles 4 de octubre,
Ximena, quién a pesar de que simpatizaba con las ideas emancipadoras, se excusa
y rechaza la propuesta de Villamil pues debe su educación a la corona, siendo
él mismo de descendencia noble, por lo cual participar activamente como líder
del movimiento, fue visto por él como una traición a la tierra de sus mayores
al país en el cual siguió la carrera de las armas. Ese mismo día se obtuvo la
participación del capitán Damián Nájera del
Escuadrón de caballería "Daule".
Para el jueves 5 de octubre los
ánimos de varios de los integrantes del movimiento se mostraron opacados por
diversos factores. León de Febres Cordero,
temeroso de que se desalienten los comprometidos en la causa, lanzó un discurso
en el que, entre otras cosas dice: "En
nombre de América, os ruego compañeros, no dejar escapar tan favorable ocasión
de hacerle un gran servicio lanzando ahora mismo la provincia de Guayaquil a la
revolución". Después de esto Febres Cordero tomó cierto liderazgo.10
El viernes 6 de octubre,
Villamil conversó con Francisco Loro, condueño con Luzárraga de la goleta "Alcance"
para que retrase un poco la partida de la nave a Panamá, a la espera del
resultado de la acción que está por llevarse a cabo. Luego de la aceptación de
Loro, visitó a Luzárraga, de quien también obtuvo una respuesta afirmativa,
pero sin decirle toda la verdad y para no herirlo de modo susceptible, ya que
él era español. Es así como le pidió que retrase la salida de Loro, quién era
el capitán de la nave, para que pueda asistir a la recepción que daría en su
casa el día 8 de octubre, con motivo de festejar su nombramiento como Procurador General.11
Busto
oficial del reyFernando VII de España, por Francisco
Elías Vallejo (Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando, Madrid).
Cierta preocupación se sintió en los
independentistas, el sábado 7 de octubre, debido al rumor de que el padre
Querejasú de la Iglesia de San Francisco había alertado a don Pascual Vivero
acerca de la revolución en ciernes. Este hecho separó a los complotados en dos
bandos; el primero partidario de realizar lo más rápido posible la revolución,
y el segundo, inclinado a esperar una ocasión más propicia, después de que se
calmen los ánimos. Al primer grupo pertenecía Febres-Cordero, quien una vez más
inclinó la balanza a su favor. Luego de la arenga, la revolución agilitó su
marcha, y se decidió hacer una reunión final el domingo 8 en la casa de
Villamil por la tarde, aprovechando la recepción que ofrecía en ese día.12
Finalmente el domingo 8 de octubre de 1820, todos los
complotados se reunieron a las 4 de la tarde. Luego de hora y media se escuchó
un toque de clarín que correspondía a la llamada de los oficiales de los "Granaderos de Reserva". Escobedo
dispone que el capitán Vargas acuda al llamado, y este regresó con el
respectivo informe. Luego de unos momentos se enteraron de que se había
realizado una junta de guerra en casa del Gobernador Vivero, se resolvió la
toma de medidas en caso de que los rumores tuvieran algún fundamento, por lo
que se hizo formar al escuadrón en el malecón. Sin embargo, el ánimo
desfalleció, cuando al parecer, los planes debieron cambiar sustancialmente.
Los oficiales se dirigen al "Granaderos", y los tres venezolanos se
retiraron para captar impresiones en la calle y volver. Los temores se alejaron
al ver que el "Granaderos" se dirige al poco rato a su cuartel y
Escobedo regresa donde Villamil a las 10:30 de la noche para dar a conocer que
todo estaba listo y arreglado, y que a las dos de la mañana se reunirían en su
cuartel en el que se congregaría una gran cantidad de adeptos a la causa. Al
despedirse Escobedo le asegura a Villamil que el triunfo sería total, añadiendo
que no se derramaría gota de sangre alguna, puesto que no habría con quien
batallar.10
Los próceres de la Independencia de Guayaquil,
en su mayoría, eran francmasones pertenecientes a la Logia Estrella de
Guayaquil. Éstos y los próceres extranjeros se unieron en una Logia de Ocasión
denominada Fragua de Vulcano, reunida en Templo de Campaña en casa de Villamil,
y que dio el nombre por el que la gesta guayaquileña sería recordada.
Revolución
del 9 de octubre de 1820[editar]
La cantidad de efectivos militares del ejército realista apostados en la ciudad
era de 1500 aproximadamente, los cuales estaban distribuidos en: 600 soldados
del batallónGranaderos de Reserva del Cuzco, 500 del escuadrón
de caballería Daule,
200 del batallón de Milicias
Urbanas, 200 efectivos de las Brigadas de Artillería, y 350 soldados en las 7 lanchas
cañoneras que permanecían en el malecón.13 Sin
embargo, los oficiales que se habían plegado a favor el movimiento eran
Gregorio Escobedo e Hilario Álvarez delGranaderos, Damián Nájera de la Brigada de Artillería, José Peña del
batallón de Milicias Urbanas,
y por último los sargentos Vargas y Pavón del escuadrón de caballería Daulecon lo que se tenía asegurado el
70% de los efectivos de la plaza.14
En consecuencia, las maniobras debían propender
a tomar el escuadrón de caballería Daule y
la bodega de armas y explosivos de
la brigada de artillería, anulando a la vez la capacidad de reacción de las
tropas que acompañaban tanto a Joaquín Magallar, comandante del Granaderos,
como a Benito García del Barrio, primer jefe del Batallón Granaderos de Reserva.15 Por
los hombres de las lanchas torpederas capitaneadas por Joaquín Villalba no se
preocuparían, pues estaban desde el día anterior fuera del puerto, y había
oportunidad de resolver este problema si se coronaba con éxito la revolución. Y
todo se dio tal como se había planificado.
Para la noche del domingo 8 y
la madrugada del lunes 9 de octubre,
los capitanes León de Febres Cordero y Damián
Nájera llevaron con engaños al comandante español Torres Valdivia a la casa del
Nájera con el pretexto de invitarlo a una partida de naipes. Una vez allí, lo
sometieron y dejaron cautivo temporalmente explicándole que era la única forma
de evitar que él intervenga en contra el movimiento independentista y que en
vista de la estimación que le tenían, habían preferido evitar un peligroso
enfrentamiento con él. Febres Cordero, adueñado de las llaves del parque de
Torres Valdivia, se dirigió al Granaderos,
en donde, con 50 hombres, fue hasta la Brigada de Artillería, y luego de sorprender y encerrar al
oficial de guardia, se apoderó del recinto. La tropa fue formada, aclamando la
causa revolucionaria.15
Mientras esto sucedía, Urdaneta, con 25 hombres
del Granaderos y
nuevos jóvenes guayaquileños, más la complicidad de los sargentos Vargas y Pavón,
tomaron el escuadrón de caballería Daule,
no sin antes trenzarse en una balacera con Magallar y sus hombres, que al darse
cuenta de lo que sucedía, intentó impedirlo, muriendo en el enfentramiento.13 15Luego
de esta acción, Urdaneta mandó al comandante Matías Tirapeguí, quien se
había plegado a favor del movimiento, hacia la Batería de las Cruces, con la mitad del escuadrónde
la caballería, con el propósito de tomarla.11
El último incendio se llevó a cabo en la casa
del coronel Benito
García del Barrio, primer jefe del Granaderos
de Reserva quien fue apresado por el teniente Hilario
Álvarez mientras dormía.
Para la mañana del 9 de octubre de 1820, la ciudad de Guayaquil había
alcanzado su independencia de España y
con ello comenzó la guerra de independencia de lo que actualmente es la República del
Ecuador.16
Consecuencias[editar]
Provincia Libre de Guayaquil[editar]
Artículo principal: Provincia Libre de Guayaquil
Extensión
territorial de la Provincia Libre de Guayaquil integrada
posteriormente a la Gran Colombia.
Después de la revolución del 9 de octubre de 1820, la ciudad de Guayaquil quedó
libre del dominio español, pero no su provincia. Rápidamente se logró la
independencia de varios pueblos, así como el 10 de octubre lo
logra el pueblo de Samborondón, mientras que Daule el 11 de octubre se
une a la causa emancipadora, al igual que Naranjal el 15 de octubre.17
El 8 de
noviembre de 1820, 57 representantes de todos los pueblos que conformaban
la provincia de Guayaquil fueron convocados al Ayuntamiento de la ciudad en
donde se proclamó el nacimiento de un nuevo estado conocido como la Provincia Libre de Guayaquil y
eligieron como presidente de la misma al Dr. José Joaquín de Olmedo.18 19 Seguido
de esto se dictó el Reglamento
Provisorio de Gobierno la cual sirvió como constitución para
el naciente estado.17
Sin embargo, los pueblos de Quito y Cuenca seguían
bajo dominio español y esto podía significar peligro para la independencia
recién alcanzada por Guayaquil. Es así como Olmedo crea un ejército denominado
como la División Protectora de
Quito, la cual estaría encargada de velar por la seguridad de la
Provincia Libre de Guayaquil y de independizar a los demás pueblos que
conformaban la Real Audiencia de Quito.20
Campañas del Sur[editar]
La División Protectora de
Quito inició una campaña con el objetivo de independizar en su
totalidad la Provincia Libre de Guayaquil, obteniendo
así una victoria en la Batalla de Camino Real, pero pronto se
encontró en una delicada situación militar luego de ser derrotados los
guayaquileños en la Primera Batalla de Huachi y la Batalla de Tanizagua. José Joaquín Olmedo solicitó ayuda militar
a la Gran Colombia para poder defender la
ciudad y para liberar la Real Audiencia de Quito.
Bolívar envió a su mejor general, Antonio José de Sucre a principios de 1821 a Guayaquil en
remplazo del general José Mires.21 Sucre
llegó el 6 de mayo de 1821 con unos 650
soldados colombianos a los que sumo unos 1400 guayaquileños. Las instrucciones
de Sucre eran: tomar el mando de las tropas que se encontraban en Guayaquil,
asegurar la incorporación de la provincia a Colombia y preparar en conjunción
con el Libertador las operaciones que habrían de liberar a Quito.
Sucre firmó un convenio entre el gobierno de
Guayaquil y colocó a sus tropas en Samborondón y Babahoyo para
bloquear la entrada a la provincia a los realistas. El 17 de julio de 1821 ocurrió una
rebelión anticolombiana y pro-realista que fue reprimida con éxito. Los
realistas al conocer la rebelión se dispusieron a apoyarla, el gobernador
Aymerich marchó al sur con 2000 hombres, mientras que el coronel González se
dirigió desde Cuenca hacia Guayaquil amenazando las
comunicaciones de Sucre quien se dirigía a combatir a Aymerich. Enterado Sucre
del movimiento retrocedió para enfrentar a González y lo batió el 19 de agosto en
la Batalla de Yaguachi.22
La victoria obtenida en la batalla de Yaguachi
significó la completa independencia de la provincia de Guayaquil. Sucre volvió
al norte a enfrentar a Aymerich pero este se retiraba al norte. El ejército
persiguió a los realistas un largo trecho pero la situación política en
Guayaquil obligó a Sucre a regresar. Las campañas independentistas continuaron
en la región interandina y
finalizaron el 24 de mayo de 1822 en la Batalla de Pichincha.











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